El rol del gran jurado en casos de drogas

La Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos ordena que los cargos por todo delito "infame" y castigado con la pena capital, se deben aplicar mediante una acusación formal emitida por un gran jurado. La enmienda se ha interpretado como el requerimiento de una acusación formal, a través de la cual se aplican los cargos por todo delito federal, incluidos cargos federales por drogas, a menos que el imputado renuncie a su derecho a ser acusado. Sin embargo, la Corte Suprema ha concluido que los estados no están obligados a cumplir esta parte de la Quinta Enmienda. Aunque en la sala del gran jurado no puede haber asesoría legal para la persona cuyas acciones están sujetas a la audiencia ni para los testigos que declaran ante el gran jurado, un abogado penalista experimentado de Frank A. Rubino, Esq. en Miami, Florida puede proporcionar asesoría en ausencia del jurado y explicar en qué consiste la audiencia ante el gran jurado, haciendo que la experiencia sea menos aterradora e incierta.

Gran jurado "regular" y "especial"

Por lo general, el gran jurado federal cumple dos funciones. El primer propósito, que es servido por un gran jurado regular, es la audiencia de acusación formal, que implica decidir si alguien debe ser acusado o no de un delito. El segundo propósito es investigar la actividad criminal. El gran jurado especial que sirve este propósito, podría ser llamado a investigar la posible presencia de actividad criminal, como por ejemplo, un negocio delictivo regular. Es muy posible que los cargos por drogas se sometan a un gran jurado regular, pero en el caso de un supuesto negocio delictivo que involucre drogas u otros delitos más graves y complejos, como conspiración para cometer fraude, se podría convocar a un gran jurado especial.

El propósito de una audiencia del gran jurado regular es determinar si hay suficiente evidencia para acusar a alguien de un delito. La audiencia no cuenta con el proceso de confrontación de un juicio para determinar una culpa. Sólo los fiscales pueden presentar evidencia en una audiencia ante el gran jurado. Además, el gran jurado puede reunir evidencia de manera independiente del fiscal a través del uso de citatorios. También pueden formular a los testigos preguntas que el fiscal no haya hecho. Sin embargo, la persona que podría ser acusada de los cargos no tiene siquiera el derecho de asistir a la audiencia o presentar evidencia.

Un manto de secreto

Las audiencias del gran jurado son secretas. Si bien es cierto que algunos tribunales graban las audiencias del gran jurado, éstas y sus transcripciones no están disponibles para el público o la prensa. El gran jurado y los testigos deben jurar que no revelarán lo que sucedió en la audiencia. A menos que un juez deje sin efecto este requerimiento, el juramento de confidencialidad es para siempre. No obstante, en muchos casos un juez podría dejar sin efecto el requerimiento con posterioridad a la acusación formal.

Un testigo en una audiencia del gran jurado no está facultado para contar con la presencia de su abogado en la sala del gran jurado durante su declaración. Sin embargo, el abogado puede esperar afuera de la sala y el testigo puede solicitar permiso para abandonar la sala para consultar a su abogado. Si bien es cierto que los testigos que declaran ante un gran jurado federal no tienen el derecho de contar con un abogado, muchos tribunales le asignarán uno a aquellos testigos que no puedan costearlo.

La conformación de un gran jurado

Generalmente, el gran jurado está conformado por entre dieciséis y veintitrés personas. Un gran jurado sólo puede llevar a cabo actividades oficiales cuando hay quórum, el generalmente se alcanza con al menos dieciséis personas. A veces un tribunal puede designar a uno o más jurados alternos para reemplazar a un gran jurado que se excuse durante el término por enfermedad u otras razones. Si no se han designado jurados alternos, el tribunal puede reemplazar a un gran jurado simplemente designando a otro individuo para cumplir ese rol.

El gran jurado debe tener un presidente y un vicepresidente. El tribunal que supervisa al gran jurado, generalmente designa al presidente y al vicepresidente en base a la información recibida de los jurados. El presidente toma el juramento a los testigos y encabeza las sesiones del gran jurado. El vicepresidente desempeña los deberes del presidente cuando éste no está disponible.

Conclusión

El gran jurado tiene mucho poder. Puede determinar si existe suficiente evidencia para aplicar cargos por drogas a uno o más individuos, pero también pueden rechazar acusar a alguien si no hay suficiente evidencia del delito. Si bien es cierto que los abogados defensores no están presentes en la sala del gran jurado, siguen cumpliendo el rol esencial de asesorar tanto a los testigos como a las personas cuyas acciones están sujetas a la audiencia del gran jurado. De acuerdo a ello, la asesoría de los más expertos abogados penales, como aquellos de Frank A. Rubino, Esq. en Florida, es parte esencial de la audiencia del gran jurado.